Un termopar defectuoso también podría ser el culpable. Este sensor regula la temperatura y las funciones del horno. Utilice un multímetro para probar su continuidad; una lectura inferior a 25 milivoltios indica reemplazo.
En casos difíciles, cambie la lámpara por una bombilla que funcione. ¿Aún no hay luz? El problema puede estar en el cableado o en el tablero de control. Siempre desconecte la energía antes de realizar la prueba.
El mantenimiento regular (limpieza de contactos, inspección de sellos y revisión de componentes térmicos) extiende la vida útil de su horno. Recuerde, una lámpara de horno que funcione no se trata sólo de visibilidad; es un indicador de seguridad para el correcto funcionamiento del horno. Al priorizar estas comprobaciones, garantiza un rendimiento confiable y evita fallas inesperadas durante los momentos críticos de cocción.

